¡Cuánto tiempo tendrá que pasar para que consideremos la depresión como una enfermedad que merece nuestra atención, que afecta nuestro bienestar, nuestras relaciones familiares e interpersonales, nuestra productividad y toda nuestra vida y la de nuestro entorno, La OMS reconoce el impacto de este trastorno, estimando que para el año 2020 la depresión será la segunda causa de morbilidad, sólo superada por las enfermedades cardiovasculares.
Escribo esto para recordarles la importancia del tratamiento no solo interdisciplinario sino también transdisciplinario y, sobre todo, el hecho de que es un llamamiento al optimismo para que los pacientes sepan que la depresión tiene solución, y que con el esfuerzo de todo su entorno (familia, amigos y sociedad en su conjunto) puede superarse.
Este último punto es de gran importancia puesto que la ayuda, comprensión, apoyo de la familia y los amigos en la adecuada progresión y recuperación del paciente con depresión. Asimismo, para garantizar una adecuada estrategia en el manejo de la depresión, "es necesario que no se banalice su significado ni se asimile a la presencia de cualquier pena o tristeza"
Todos en alguna instancias de nuestra vida, podemos sentimos tristes. La tristeza es un sentimiento de vacío que sigue a una herida o una pérdida...
Sabemos que fue lo que perdimos o lo que nos hirió y es posible manifestar rabia o dolor por la pérdida sufrida. Superada esa situación, poco a poco nos recuperamos y la tristeza va pasando a un segundo plano.
Quizá, en esos momentos la tristeza y depresión se parezcan, pero les aseguro que no son lo mismo.
Una diferencia muy clara es que en la depresión la tristeza empieza a ser excesiva, se impone a todo lo que hacemos. Es como si nos colocásemos una lente que condiciona nuestra percepción: desesperación es una buena palabra para describir este estado. La tristeza nos invade tanto, que perdemos el contacto con la situación que la motivó.
Síntomas de la Depresión
Sentimientos continuos de tristeza, ansiedad, o vacío.
Sentimientos de desesperanza.
Sentimientos de culpa, inutilidad, o impotencia .
Sentimientos de irritabilidad o inquietud .
Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluyendo las relaciones sexuales.
Sensación de constante cansancio.
Dificultad para concentrarse, recordar detalles, o para tomar decisiones.
Incapacidad para dormir o permanecer dormido (insomnio); posibilidad de despertar en plena noche o dormir todo el tiempo .
Comer excesivamente o perder el apetito.
Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.
Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no desaparecen
No todos a quienes se diagnostica depresión presentan estos síntomas. Los signos y síntomas pueden ser diferentes en hombres, mujeres, niños jóvenes, y ancianos.
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